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Tripulaciones de cuatro clases recurren a medallistas olímpicos para que apliquen su magia sobre el estadio de la bahía de Palma.


Una docena de medallistas olímpicos compiten por la 39 Copa del Rey MAPFRE en siete barcos de cuatro clases. Los españoles Luis Doreste (oro de 470 en 1984 y de Flying Dutchman en 1992), Domingo Manrique (oro de Flying Dutchman en 1992), Fernando León (oro de Tornado en 1996), Kiko Sánchez Luna (oro de 470 en 1992), Pepote Ballester (oro de Tornado en 1996), Iker Martínez (oro de 49er en 2004 y plata en 2008) y Roberto Molina (oro de 470 en 1994); el australiano Tom Slingsby (oro de Laser en 2012); el alemán Jochen Schumann (oro de Finn en 1976, oro de Soling en 1988 y 1996, plata de Soling en 2000); la finlandesa Mikaela Wulff (bronce de Elliott 6m en 2012); y los portugueses Hugo Rocha y Nuno Barreto (bronce de 470 en 1996), despliegan esta semana en la bahía de Palma los superpoderesque tuvieron que desarrollar para colgarse la medalla olímpica. 

“Creo que aportamos seguridad”, explica el donostiarra Iker Martínez.Oro de clase 49er en Atenas 2004 y plata en Pekín 2008, compite esta semana como táctico del italiano Ulika en ClubSwan 50“Alguien que ha demostrado éxito en los Juegos Olímpicos se supone que puede resolver en situaciones complicadas. El nivel de exigencia y concentración para rematar una medalla es enorme, y si has demostrado que tienes esa capacidad, tienes mucho a tu favor. Entiendo que los armadores quieran un poco ir a tiro hecho y contar a su lado con un medallista olímpico les aporta cierta seguridad”. El Ulikaconsiguió dos victorias parciales en la Fase Previa frente a equipos teóricamente muy superiores.

Coincide con las palabras de Iker el canario Domingo Manrique. Campeón olímpico de Flying Dutchman junto a Luis Doreste en Barcelona 1992, esta semana comparte cubierta con Doreste a bordo del Teatro SohoCaixabank en clase BMW ORC 2. “Alguien como Luis es una garantía y una tranquilidad. Desde su posición de táctico aporta sabiduría”, explicaEl barco en el que militan ambos lidera su categoría desde la primera jornada de regatas. 

La base está en el dinghy
La experiencia es un grado en una regata como la Copa del Rey MAPFRE, y la vela ligera es el entorno en el que se han formado la gran mayoría de sus participantes. En opinión de Iker Martínez: “Lo ideal es comenzar con dinghies, porque te da una base muy sólida de cosas que si empiezas en crucero te va a costar entender. Muchas de las cosas que aprendes en barcos pequeños sólo las puedes aprender en barcos pequeños. Para mí, es un paso progresivo y natural que te hace percibir muchas cosas. Por supuesto, hay casos excepcionales como Vasco Vascotto, pero es gente especial, es gente que haga lo que haga lo hará bien”.

Un buen ejemplo de esa base de vela ligera es la tripulación en la que compite Manrique: “Todos en nuestro equipo han dado el salto al crucero después de haber navegado en Snipe, en Moth, en Laser, en 470 en Soling,.... Y se nota”. Esa habilidad de sentir el viento, las olas y las corrientes a escasos centímetros de la superficie que se desarrolla navegando en vela ligera resulta muy útil en navegación de crucero. 

A cámara lenta
Los barcos que compiten en la Copa del Rey MAPFRE son mucho más que versiones a escala de las embarcaciones de vela ligera. “A bordo de un 470 navegamos dos, aquí somos 16, así que te puedes imaginar, es un poco diferente”, explica Hugo Rocha, medalla de bronce de clase 470 en Atlanta 1996 y táctico esta semana a bordo del Estrella Damm en clase BMW ORC 1 junto a otro medallista, Roberto Molina, oro de 470 en Los Ángeles 1984 junto a Luis Doreste. “La mentalidad también cambia: piensa que un 470 pesa 120 kilos, nuestro barco aquí desplaza 11 toneladas, las inercias son enormes. Desde que el barco para hasta que termina de arrancar pasa un minuto; en un clase olímpica tardas cuatro segundos. En un crucero tienes que anticipar las maniobras con bastante tiempo, en un 470 haces dos viradas en un minuto”. Las disciplinas olímpicas exigen reflejos y capacidad para anticiparse a los acontecimientos, algo que resulta muy útil navegando a cámara lentaen crucero. Los medallistas olímpicos disponen de esos “superpoderes” y los armadores lo saben. 

Mismo deporte, diferente disciplina. Pero el talento, es el talento. 

 


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